martes, 29 de abril de 2008

los vericuetos del cerro, y su boscosidad anodina, no impiden que me imagine a los desesperados fornicantes que pululan detras de cada matojo, su ya inveterada condición de vespasiano metropolitano, los ratones y rateros, y los turistas que no sé que ven. En fin, recuerdo el poema de kavafis que se llama la ventana, y que no entendía cuando chico, y vuelvo a mis tristes escritos, más oscuro que hace un rato.

lunes, 28 de abril de 2008

como dice rimbaud, por delicadeza perdí mi vida. Debería echar de una patá en la raja a este patán de mi oficio. pero la cosa es como sigue: lo escucho hablar y pienso en el durazno....pienso en el gusano, etc. Se va, reuno todas mis convicciones y me quedo mirando los matorrales del cerro.

jueves, 24 de abril de 2008

parece que lo estoy viendo entrar en mi espacio, y no puedo creer que haya que arrastar tanto la pobre existencia para ganarse el pan, basta.