No se donde chucha se quedaron mis esperanzas, es decir, he perdido todo, cosa que me enorgullece. Puedo ser feliz sin nada, por la mera circunstancia de estar irremediablemente vivo y sin ninguna posibilidad de suicidarme por el momento -tengo muchas obligaciones-, lo que no significa que en este momento específico me sienta bien. La verdad es que me siento como las hueas. Joaquin E. B. decía que los chilenos eramos tristes y ambiciosos -lo lei en el diario hoy- y en lo que a mi respecta puedo estar de acuerdo con lo primero. No tengo ambiciones de ninguna especie. Y aonde los chilenos tendríamos que tener pasta pa ser felices. Poca plata, mala educación, malas amantes, smog, mugre y un largo etc. No tenemos ni una piedra para recostar la cabeza. No se puede ser feliz en estas condiciones. Ser feliz equivale a claudicar como he hecho yo, aunque claudicar tampoco asegura el resultado.
Yo de sólo imaginarme al projimo me pongo a llorar. Ya ni siquiera me sorprende la manga de idotas, bien o mal intencionados, que deambulan por las calles, pensando en que son algo muy distinto. No veo nada que justifique tanto derroche de caras y potos y pelos raros. Milagro insondable de la reproducción sexual, que nos da la ilusión de la identidad irrepetible. Falso.
viernes, 27 de junio de 2008
martes, 29 de abril de 2008
los vericuetos del cerro, y su boscosidad anodina, no impiden que me imagine a los desesperados fornicantes que pululan detras de cada matojo, su ya inveterada condición de vespasiano metropolitano, los ratones y rateros, y los turistas que no sé que ven. En fin, recuerdo el poema de kavafis que se llama la ventana, y que no entendía cuando chico, y vuelvo a mis tristes escritos, más oscuro que hace un rato.
lunes, 28 de abril de 2008
jueves, 24 de abril de 2008
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