No se donde chucha se quedaron mis esperanzas, es decir, he perdido todo, cosa que me enorgullece. Puedo ser feliz sin nada, por la mera circunstancia de estar irremediablemente vivo y sin ninguna posibilidad de suicidarme por el momento -tengo muchas obligaciones-, lo que no significa que en este momento específico me sienta bien. La verdad es que me siento como las hueas. Joaquin E. B. decía que los chilenos eramos tristes y ambiciosos -lo lei en el diario hoy- y en lo que a mi respecta puedo estar de acuerdo con lo primero. No tengo ambiciones de ninguna especie. Y aonde los chilenos tendríamos que tener pasta pa ser felices. Poca plata, mala educación, malas amantes, smog, mugre y un largo etc. No tenemos ni una piedra para recostar la cabeza. No se puede ser feliz en estas condiciones. Ser feliz equivale a claudicar como he hecho yo, aunque claudicar tampoco asegura el resultado.
Yo de sólo imaginarme al projimo me pongo a llorar. Ya ni siquiera me sorprende la manga de idotas, bien o mal intencionados, que deambulan por las calles, pensando en que son algo muy distinto. No veo nada que justifique tanto derroche de caras y potos y pelos raros. Milagro insondable de la reproducción sexual, que nos da la ilusión de la identidad irrepetible. Falso.
viernes, 27 de junio de 2008
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